En 1901 la editora estadounidense Leonie Gilmour se enamoró en Nueva York del japonés Yone Noguchi, a quien ayudaba con sus poemas en inglés.

Sin embargo, su amor no fue nada fácil. Cuado ella quedó embarazada, él tuvo que regresar a su país, en una época en la que Japón quería expandir su territorio y la Segunda Guerra Mundial iba a comenzar.

Por ello, Yone decide enviarle una carta en la que le pide que lo visite; Leonie acepta y se va junto a su hijo, el pequeño Isamu, para instalarse en Japón. Posteriormente, éste se convertiría en el célebre escultor Isamu Noguchi.

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